Destino: Kurast

 

 

Todo ha cambiado. El clima ha vuelto a ser el que era en Lut Gholein. La vegetación muere bajo el achicharrante calor del desierto y todo comienza a volver a su cauce. El emisario del Califa dio su visto bueno para que Jean Iäiatos liderara la ciudad. No se veían en estas tierras muchas mujeres en una posición de poder, pero Lut Gholein tenía nueva ama.


La gente conocía lo que los héroes habían hecho por sus tierras, y después de un día de celebración, todos desaparecieron. De forma fugaz, no quedó rastro alguno de ellos. Las buenas gentes de Lut Gholein querían brindar más aún su agradecimiento y hospitalidad, pero la realidad es, que no se quedaron mucho más.


Jerhyn había sido endemoniado hace mucho tiempo, y una serie de monstruos infernales habían pasado por la ciudad. El Vagabundo, que ya era más Diablo que Aidan, había conseguido liberar a Baal. Lucharon contra Tyrael pero el arcángel, no estuvo a la altura del poder desatado de ambos hermanos.


En el camino, Duriel, el castigado Demonio Menor, pereció bajo el metal de los héroes, consiguiendo así la segunda piedra del alma. Sylenna podía sentir la carga de los dos seres con ella, pero estoica, llevaría esa responsabilidad consigo misma para continuar con su cometido.


Después, un mal aún peor había renacido. Hessha había resucitado siendo el sirviente de Baal. Intentó por muchos días ahuyentar a sus antiguos compañeros. Pero Anrol decidió unirse a ella, y partir juntos a las Tierras Informes, muriendo en el proceso. Al fin juntos, los dos nigromantes partirían y los héroes quedarían libres de enfrentarse a la poderosa mujer de rojo.


Aunque llegaron tarde para poder percatarse de lo ocurrido, solo pudieron recuperar del lugar un fragmento de la espada de Tyrael. Muchos habían perdido algo en esta aventura: una familia feliz, un puesto importante como guardia en la ciudad, un glorioso mentor arcanista, y una larga lista de sucesos ocurridos en tan solo dos días. También han ganado cosas, como el despertar de un hechicero entre sus filas, el conocimiento de que hay dos Nephalem entre ellos, el claro objetivo y el cómo destruir las piedras del alma y nuevos aliados procedentes de la tierra de Anaroch.


La aventura se complica y toca viajar nuevamente hacia el este. Será el marinero Meshif, el viejo borracho y antiguo pirata, famoso por su picaresca y bien hacer en el mar, quien conduzca a los héroes hacia las terribles y salvajes tierras de Kurast.
Ahora perseguidos por la Hermandad de Asesinos, no es suficiente sus nombres y antiguas proezas para intentar frenar a determinadas organizaciones que quieren acabar con ellos, ya sea por venganza o envidia. Pero aún queda quien les apoye en este mundo.


Santuario continúa siendo el campo de batalla entre el cielo y el infierno. La tan demandada paz, cada vez está más cerca pero, ¿cuántos sacrificios más serán necesarios para alcanzarla?